Poda de olivar centenarios
Poda adaptada a una finca con olivos de distintas variedades y edades, actuando con diferente intensidad según las necesidades de cada árbol: renovación de madera en los ejemplares centenarios y mantenimiento selectivo en los olivos más jóvenes.

Qué hicimos en esta finca
En esta finca nos encontramos con olivos de diferentes variedades, edades, tamaños y estados vegetativos, por lo que el trabajo no podía plantearse con una misma poda para todos. Cada árbol requería una valoración individual para decidir qué madera conservar, qué ramas renovar y con qué intensidad intervenir.
En los olivos centenarios el trabajo se ha centrado principalmente en retirar de forma selectiva parte de la madera envejecida y en rebajar la altura de la copa. Con el paso de los años, un olivo puede acumular ramas principales demasiado largas, altas o poco productivas, dificultando tanto el manejo del árbol como las labores de recolección. La intervención busca rejuvenecer progresivamente su estructura, acercar la vegetación productiva a zonas más accesibles y favorecer la aparición y desarrollo de nuevos brotes que permitan renovar la copa.
Este tipo de poda debe hacerse con criterio y de manera equilibrada. En árboles de tanta edad no se trata de eliminar madera indiscriminadamente ni de transformar el olivo de una sola vez. Se seleccionan las ramas que realmente necesitan renovación procurando conservar suficiente masa vegetal para que el árbol mantenga su capacidad fotosintética y pueda responder adecuadamente después de los cortes.
Al reducir madera vieja y mejorar la distribución de la copa también buscamos que la luz y el aire penetren mejor en el interior del olivo. Una copa más equilibrada facilita el desarrollo de vegetación nueva y permite ir sustituyendo, de forma progresiva, aquellas partes que han perdido funcionalidad por ramas mejor situadas.
En los olivos más jóvenes o de menor tamaño hemos seguido un criterio diferente. Cuando el árbol presentaba una estructura correcta se ha realizado una poda ligera de mantenimiento, eliminando únicamente aquello que molestaba, se cruzaba o generaba un exceso de densidad. En los ejemplares que necesitaban una corrección mayor, la intervención ha sido más intensa para recuperar una estructura equilibrada y orientar mejor su desarrollo futuro.
El objetivo final de este trabajo es que cada olivo reciba la poda que necesita y no simplemente la misma poda que el olivo de al lado. En una finca con árboles tan diferentes, adaptar la intervención a cada ejemplar permite conservar los olivos centenarios, renovar progresivamente su madera, facilitar la recolección y mantener los árboles más jóvenes bien estructurados para las próximas campañas.
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